Cuando una infidelidad rompe un matrimonio, es normal preguntarse si quien ha engañado va a «pagar» por ello en el divorcio: si perderá la casa, los hijos o tendrá que compensar al otro. La respuesta, por dura que suene, es que legalmente la infidelidad casi no tiene consecuencias. Desde 2005, en España el divorcio es «sin culpa»: no se premia ni se castiga a ninguno de los cónyuges por cómo se comportó durante el matrimonio.
Duele en lo personal, pero en lo jurídico cambia poco o nada. Si te has enterado de una infidelidad —seas quien la ha sufrido o quien la cometió— y temes cómo afectará a tu divorcio, aquí tienes lo que necesitas saber: por qué el divorcio es sin culpa, en qué no influye la infidelidad (bienes, custodia y pensiones), cómo es el proceso y cuál es la única excepción que sí puede tener recorrido, tanto si buscas la separación como el divorcio.
El divorcio en España es «sin culpa»
La clave está en la Ley 15/2005, que reformó el Código Civil y acabó con el llamado divorcio causal. Hasta entonces, la ley exigía alegar una causa (una de las causales tasadas) para disolver el matrimonio; desde esa reforma, cualquiera de los dos cónyuges puede pedir el divorcio sin alegar ningún motivo, pasados tres meses desde la boda (artículo 86 del Código Civil). No hay que demostrar quién tuvo la culpa, porque la culpa ya no importa para la disolución del matrimonio.
Hay que remontarse aún más atrás para entenderlo: el adulterio llegó a ser delito en España y, después, una de las causas de separación. Hoy no es ni lo uno ni lo otro. Por eso, hablar de «divorcio por infidelidad» es impreciso: no existe esa figura en nuestro ordenamiento. Hay un divorcio, y punto; da igual si lo pide quien fue infiel o quien fue engañado. Una vez dictada la sentencia, el divorcio se inscribe en el Registro Civil y el matrimonio queda disuelto. Si quieres ver cómo es el trámite paso a paso, lo tienes en cómo divorciarse en España.
¿Y el deber de fidelidad?
Es cierto que el artículo 68 del Código Civil sigue diciendo que los cónyuges deben respeto, ayuda mutua y fidelidad. Pero es un deber sin sanción: su incumplimiento no lleva aparejada ninguna consecuencia legal automática. De hecho, el Tribunal Supremo ha rechazado de forma reiterada que la infidelidad, por sí sola, dé derecho a una indemnización por daños morales. El reproche moral existe; el jurídico, no.
En qué no influye la infidelidad
Estas son las tres cosas que la gente cree que cambian y que en realidad no se mueven, tanto en un divorcio de mutuo acuerdo como en uno contencioso:
- El reparto de los bienes. El régimen económico marca el reparto: los bienes gananciales se dividen por mitad igual que en cualquier divorcio, y haber sido infiel no te hace perder tu parte. Otra cosa son los regalos o gastos hechos a la tercera persona con dinero común, que sí podrían reintegrarse a la sociedad de gananciales.
- La custodia de los hijos. Se decide pensando en el interés de los menores, no en la vida sentimental de los padres. Ser infiel no te convierte en peor progenitor; solo influiría si esa conducta afectara directamente a los hijos o al régimen de visitas.
- La pensión compensatoria y la de alimentos. La compensatoria se fija por el desequilibrio económico que la ruptura provoca en uno de los dos, y la de alimentos por las necesidades de los hijos; ninguna es un castigo por la infidelidad. No se cobra más por haber sido engañado ni se paga de más por haber engañado.
La única excepción: ocultar la paternidad
Hay un supuesto en el que los tribunales sí han entrado a indemnizar, y conviene conocerlo. Cuando la infidelidad vino acompañada de ocultar que un hijo no era del marido (que durante años lo crió y pagó sus gastos creyéndolo suyo), algunos jueces han reconocido una indemnización por daño moral. Pero ojo: se indemniza el engaño y la ocultación, no la infidelidad en sí, y no es un criterio unánime.
Reclamar además la devolución de lo pagado en alimentos de ese hijo es mucho más difícil: el Tribunal Supremo ha sido muy restrictivo, porque entiende que esos alimentos ya se consumieron en el día a día del menor. Es un terreno delicado que hay que analizar caso por caso.
¿Cómo afecta la infidelidad al proceso de divorcio?
En la práctica, el proceso es el mismo que en cualquier ruptura. Se puede encauzar de dos formas:
- De mutuo acuerdo, cuando ambos cónyuges firman un convenio regulador con el reparto de bienes, la custodia, las pensiones y el uso de la vivienda. Es más rápido y barato en lo emocional.
- Contencioso, cuando no hay acuerdo y uno presenta una demanda: el juez resuelve tras la práctica de la prueba y, si procede, con el informe del equipo psicosocial, y dicta sentencia.
En ninguno de los dos casos entra el juez a valorar quién fue infiel. La infidelidad no es causa de divorcio, no agrava la posición de nadie en el procedimiento y no altera las obligaciones que marca la ley. Lo que decide el resultado son los hijos, la vivienda, los bienes y las pensiones, no la culpa.
¿Merece la pena «probar» la infidelidad?
Para el divorcio, no. Contratar un detective o reunir pruebas y evidencias de la infidelidad (mensajes del móvil, fotografías, un informe de investigación) no te va a dar ventaja en el reparto, en la custodia ni en la pensión, porque el juez no entra a valorar quién fue infiel. Solo tiene sentido documentar algo cuando hay de por medio una posible ocultación de paternidad o una conducta que afecte a los hijos. En lo demás, es gastar tiempo y dinero en algo que no cambia el resultado del procedimiento.
En qué centrarte de verdad
Si estás en esta situación, lo más útil es centrarte en lo que de verdad se decide en el divorcio (hijos, vivienda, bienes y pensiones) y dejar a un lado la batalla por la culpa. Los abogados de familia conocen bien este terreno: un abogado de divorcios en Madrid puede ayudarte a enfocar tu caso donde realmente se juega algo, ya sea para negociar un acuerdo o para defenderte en un contencioso.
Preguntas frecuentes
¿Puedo divorciarme alegando la infidelidad de mi pareja?
No hace falta. Desde 2005 el divorcio es sin causa: lo pides sin alegar ningún motivo, pasados tres meses desde el matrimonio, tanto si optas por la separación como por el divorcio.
¿La infidelidad influye en el reparto de los bienes?
No. Los bienes gananciales se reparten igual según el régimen económico. Solo los gastos o regalos hechos a un tercero con dinero común podrían reclamarse a la sociedad de gananciales.
¿Pierdo la custodia de mis hijos por ser infiel?
No. La custodia se decide por el interés de los menores, no por la vida sentimental de los padres, salvo que la conducta les afecte directamente.
¿Puedo pedir una indemnización por la infidelidad?
Por la infidelidad en sí, no. Solo en casos excepcionales de ocultación de la paternidad algunos tribunales han indemnizado el daño moral del engaño.
¿Sirve de algo contratar un detective?
Para el divorcio, no, porque la culpa no se valora. Las pruebas o evidencias solo tendrían sentido ante una posible ocultación de paternidad o una conducta que afecte a los hijos.
¿El adulterio es delito en España?
No. El adulterio dejó de ser delito y hoy tampoco es causa de separación ni de divorcio: no tiene ninguna consecuencia penal ni civil automática.
Daniel Álvaro González, abogado colegiado nº 82594 del ICAM y socio director de Daniel Álvaro Abogados. Más de 20 años de ejercicio, centrado en derecho de familia: divorcios, custodia y medidas paternofiliales.

